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Tkart magazine

Los consejos de los campeones | Marco Ardigò: la gestión perfecta de una carrera de karts

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MARCO ARDIGÒ: LA GESTIÓN PERFECTA DE UNA CARRERA DE KARTS

10 mayo 2018

Marco Ardigò, tres veces campeón del mundo y piloto oficial del equipo de carreras de Tony Kart, desvela los trucos para gestionar el kart de la mejor forma durante una carrera: de la vuelta de colocación en la parrilla a la carburación, de la salida a la utilización de los neumáticos

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CALENTAMIENTO

La gestión de una carrera comienza ya antes de entrar en la pista. Por ejemplo, es fundamental calentar el motor del kart en el carro de transporte, especialmente durante el invierno. Hay que hacerlo gradualmente, hasta que el agua alcance los 40 grados de temperatura aproximadamente; podemos accionar el freno para crear más resistencia y acelerar el calentamiento.

En esta fase, con los karts KZ, los más expertos consiguen incluso regular la carburación, simplemente con escuchar el motor y administrando el acelerador para percibir el paso de bajos a altos regímenes. Cuando la temperatura del propulsor haya superado los 40 grados, podemos revolucionar el motor, lo que permitirá notar la carburación con regímenes elevados.

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VUELTA DE COLOCACIÓN


Siempre antes del verdadero comienzo de la carrera, es fundamental también la vuelta de colocación en la parrilla, indispensable para calentar los neumáticos. Yo llevo a cabo esta operación yendo en zigzag, intentando someter a estrés los neumáticos para elevar su temperatura y estar listo en las primeras vueltas, en las que es importante tener un buen agarre desde el principio.

Pero no basta con los neumáticos, también se ha de solicitar el sistema de frenado para obtener las máximas prestaciones desde la primera frenada en curva.

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EMBRAGUE

La gestión del embrague depende mucho del piloto. Yo intento no calentarlo demasiado antes de la salida: cuando llego a la parrilla, al final de la vuelta de colocación, me paro una decena de posiciones antes de mi puesto y pruebo a hacer una salida.

Los embragues de los KZ son secos y se calientan rápidamente: yo sugiero que se pruebe una sola salida, dos como máximo, pero sin exagerar, porque de lo contrario se acaba empeorando la situación.

CARBURACIÓN

Una buena salida no depende sólo del talento del piloto, sino también de la carburación: si el motor está demasiado “enriquecido” o demasiado “empobrecido”, cambia su respuesta a la separación del embrague, y esto puede determinar una mala salida, especialmente cuando los pilotos son menos expertos.
La carburación de un motor un poco enriquecido puede resultar “limpia” mientras se está en la parrilla de salida. Naturalmente, hará falta entender además a qué punto se “enriquece”, porque el carburador de cuba tiene muchos ajustes (pulverizador, chorro de mínima y máxima…) que varían la carburación con los distintos rangos de revoluciones del motor. En cualquier caso, se puede intervenir dando golpes de gas. Yo lo hago dividiendo el recorrido del acelerador en tres partes: 0-50-100. Si el motor está enriquecido, no he de acelerar al 100%, de lo contrario corro el riesgo de no tener una adecuada respuesta a la separación. Es aconsejable acelerar al 50%: el motor tendrá una carburación más “limpia” y la separación será mejor.

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PERSIANA DEL RADIADOR

Tras haber “limpiado” el motor y calentado el embrague, me detengo en mi puesto de salida y compruebo la persiana del radiador. Normalmente, durante la vuelta de colocación la cierro del todo para elevar rápidamente la temperatura del agua.

Antes de la salida, sin embargo, la ajusto con una apertura que no tenga que cambiar durante las primeras tres o cuatro vueltas, en las que tendré que concentrarme en los adelantamientos o en defender mi posición. La mejor posición es en el medio. Ante la duda, de todas formas, es mejor que quede algo más baja, para no elevar demasiado la temperatura del motor.

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PROCESO DE SALIDA


Para hacer una buena salida, hay que conjugar varios aspectos. Cuando inicia el proceso, intento concentrarme en el motor. Con el encendido del segundo semáforo rojo, empiezo a acelerar: hay que revolucionar el motor, sobre las 12.000 rpm pueden ir bien.

Al cuarto semáforo rojo, se ha de estar listos para salir, es decir, con la primera marcha puesta: ahora es el momento de soltar el embrague. Hay que soltarlo con suavidad, pero lo más rápido posible, sin soltarlo de golpe, claro está. Si hemos calentado bien los neumáticos, será difícil que las ruedas traseras patinen.

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