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Tkart magazine

Editorial | Karting europeo versus americano: dos caras opuestas del mismo mundo

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KARTING EUROPEO VERSUS AMERICANO DOS CARAS OPUESTAS DEL MISMO MUNDO

28 junio 2022

La gente común ni siquiera puede imaginarlo. En parte porque este deporte es desconocido para la mayoría, y un poco porque los que sí saben lo que es un kart, lo sienten como el inicio del motorsport, el paso obligado a los monoplazas. En realidad es un universo con mil facetas y diferencias. Con estilos y costumbres que cambian de un país a otro. Mario Pazos, a partir de un episodio de su propia vida, nos lo cuenta en este artículo

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Estaba en Miami para el Florida Winter Tour. Por aquel entonces trabajaba para OTK Kart Group, el organizador del evento, que decidimos realizar -por primera vez, en el estacionamiento del estadio de los Miami Dolphins, donde también corrió la F1 en 2022 (¡tuvimos ojo con la ubicación!). El padre de un piloto quiere que vea la restauración que está haciendo en un Tony Kart Esprit y como vive cerca, en Pompano Beach, organizamos una barbacoa para la noche. Llego con cervezas (en EEUU siempre hay que llegar con cervezas) y, gran sorpresa, en el garaje además del Esprit 'en obras' había un Bug Scorpion con dos motores, un Margay Panther y un Track Magic. En resumen, la historia del karting estadounidense. Como si fuera poco, contra la pared, un Taifun alemán que había encontrado en... Perú. Cerveza, barbacoas, historias de carreras... Yo ya estaba más que contento, cuando llega su vecino. La charla pasa entonces a los autos clásicos, el Aston Martin que yo estaba restaurando en ese momento, la Mille Miglia y Mike (creo que el vecino se llamaba Mike) se sale con que tiene la parrilla de un Ferrari 212. Ahora, el Ferrari 212 es uno de los coches clásicos más raros del Cavallino Rampante. Se produjeron muy pocos, unos 80 según Mike, y todos carrozados por los magos de la época: Vignale, Touring, Pininfarina. ¿Cómo es que alguien puede tener una parrilla de uno de esos? Así que Mike empieza a contar la historia. En los años 60, cuando iba a la Universidad de Miami, un día cargó combustible en una estación de servicio que tenía un Ferrari 212 Inter rojo estacionado en un rincón, algo abandonado.

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