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Informe | Todo sobre salas de pruebas

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Todo sobre salas de pruebas

03 mayo 2022
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Un banco de pruebas necesita un lugar, un «hogar», para su instalación. Este ambiente, en función de las características que ofrece, puede influir de forma directa y decisiva en la eficacia de las pruebas realizadas en el banco. Así que vamos a descubrir qué opciones de configuración pueden marcar la diferencia. Y vamos a hacer una visita exclusiva a una sala de pruebas que es realmente… ¡full optionall! La del cuatro veces campeón del mundo Alessandro Piccini. Síguenos

Instalación

Una vez expuestas las principales características que definen el mundo de los bancos de pruebas (tal y como te contamos en nuestro «Dossier – Guía de bancos de pruebas de potencia para motores de karting»), vamos a ocuparnos ahora de dónde se pueden colocar. Podemos encontrar bancos de pruebas instalados en un ámbito libre y por tanto variable o en un ámbito acondicionado y por tanto con mayores posibilidades de control y uniformidad de las pruebas.

En este sentido, para mantener un alto nivel de calidad y permitir una comparación proporcionada entre las pruebas en diferentes condiciones, es razonablemente aconsejable disponer de una sala específica con parámetros ambientales controlables, dedicada al banco de pruebas.

Como nos dice el experto tuner Gianfranco Galiffa, «a esta altura, sin un banco de pruebas, no se puede concluir nada que esté en línea con los altos estándares actuales» y es precisamente por eso que es necesario desarrollar un área de pruebas adecuada, que abarque desde su puesta a punto hasta su subdivisión interna, preparando también ambos tipos de banco «el inercial -continúa Galiffa- para evaluar las diferencias entre las distintas modificaciones y el frenado para evaluar los valores absolutos reales del motor».

Por qué el "lugar" es importante
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La manera más fácil es instalar el banco de pruebas en un entorno «abierto», es decir, no en una «sala» dedicada exclusivamente al instrumento, sino en un espacio compartido con otras máquinas en una sala. A veces, incluso se ven bancos de pruebas instalados en carritos que pueden desplazarse a voluntad, incluso ser transportados a la pista durante los eventos.

Esta primera opción de instalación en un «entorno abierto» permite, sin duda, reducir sustancialmente los gastos y dar espacio a todo tipo de pruebas. Sin embargo, tiene una gran limitación: cuanto menos controlable sea el entorno, más poco fiables serán los resultados de las pruebas.

Sabemos que el banco de pruebas se utiliza para medir el rendimiento de un motor. A menudo es necesario evaluar el motor en términos absolutos (por ejemplo, su potencia máxima) para compararlo con otros motores ya probados. O, en otras ocasiones, hay que realizar una prueba en el mismo motor, pero con dos configuraciones diferentes o dos componentes distintos (por ejemplo, el pistón A y el pistón B), para ver cuál es mejor. En ambos casos, las diferencias entre una prueba y otra suelen ser muy pequeñas: es difícil -si no imposible-, por ejemplo, que un pistón «evolucionado» pueda aportar mejoras del orden de unos pocos caballos de potencia en comparación con uno «estándar». Por lo tanto, es importante que las dos pruebas se realicen en condiciones esencialmente idénticas, para poder apreciar las verdaderas y pequeñas mejoras (o empeoramientos) que conlleva la modificación. Sin embargo, si el banco está instalado en un entorno abierto, será difícil -si no imposible- realizar las dos pruebas en condiciones idénticas. Absurdamente, puede ocurrir que la prueba con el pistón «estándar» registre un mejor rendimiento del motor que la prueba con el pistón «evolucionado» sólo porque durante la prueba del primero las temperaturas fueron más favorables, cuando, en cambio, en idénticas condiciones, el pistón «evolucionado» habría conseguido ser mejor que el otro.

Además, una instalación en un entorno abierto dificulta las pruebas durante las estaciones más calurosas: en verano, las temperaturas de funcionamiento se elevan rápidamente con las consecuencias que ello conlleva (pérdida de potencia, variación de los parámetros y de la puesta en marcha…), lo que a veces hace que se interrumpan las pruebas o que se necesiten costosos sistemas de refrigeración sobredimensionados.

Ambiente abierto
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Cuando el banco de pruebas se instala en una sala, la misma puede ser de dos tipos: herméticas o no herméticas.

Aunque los parámetros ambientales son mucho más controlables en una sala no hermética que en un entorno abierto, el valor de las pruebas en una sala hermética es el máximo. Es posible configurar condiciones ambientales específicas determinando los valores de presión, humedad y temperatura en la sala según sea necesario. Todo ello, sin peligro de contaminación o cambios incontrolados durante las pruebas (siempre que, por supuesto, la sala esté herméticamente cerrada entre pruebas y con los sistemas de ventilación y extracción activos).

Por último, una sala hermética permite prolongar los periodos de prueba y obtener datos comparables entre distintas pruebas realizadas en momentos diferentes: esto permitirá crear una base de datos fidedigna a lo largo del tiempo, que será útil para la posterior puesta a punto en la pista.

Hay que decir, sin embargo, que tanto en el caso de una sala hermética como en el de una no hermética, ambas deben estar ventiladas de forma forzada para permitir una correcta refrigeración y una adecuada alimentación del motor.

Ambiente acondicionado
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La zona del banco de pruebas debe poder albergar fácilmente el motor o el vehículo completo que se va a «bancarizar» y estar equipada con todas las herramientas necesarias para desmontarlo, montarlo y modificarlo de forma correcta, rápida y ordenada.

Si se trabaja solo, es muy útil disponer de rampas, grúas o elevadores de horquilla para facilitar la instalación del motor/kart en el banco.

Además, en el momento de la prueba, deben estar disponibles todas las piezas de recambio necesarias para no comprometer innecesariamente el banco de pruebas que está a cargo (de terceros) y no esperar demasiado tiempo entre las pruebas, con la posibilidad de que las condiciones meteorológicas sean demasiado diferentes entre la primera y la última aceleración, incluso si la prueba tiene lugar en el interior.

Durante las pruebas de potencia, el rendimiento del motor puede controlarse mediante sensores conectados a un PC, a través de controles mecánicos en la estación, de forma remota o simplemente subiendo a bordo del vehículo. En cualquier caso, es una buena práctica que la zona de trabajo esté separada de la zona de control. Mientras que el primero es el lugar donde se realiza la prueba y donde se llevan a cabo las operaciones prácticas a las que se somete el vehículo en el banco antes/durante/después de la prueba, el segundo es una zona dedicada a la comprobación de las pruebas o al estudio de los resultados y puede imaginarse como una pequeña oficina equipada con un PC y una impresora, así como con monitores capaces de retransmitir lo que las cámaras están encuadrando y filmando dentro de la zona de trabajo. En las series de bancos de pruebas en las que sólo se instala la unidad de motor, la zona de control es prácticamente obligatoria y está dotada de una consola con los mandos para planificar y realizar la prueba. Por otro lado, cuando se trata de bancos que prevén la instalación del vehículo completo o de una parte del mismo, la zona de control es recomendable, pero no obligatoria, ya que la prueba se realizará sin mandos a distancia, sino subiendo a bordo del propio vehículo.

División por áreas
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