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Tkart magazine

Una vez en la vida | Visita al taller de ensueño de Alessandro Piccini

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VISITA AL TALLER DE ENSUEÑO DE ALESSANDRO PICCINI

05 diciembre 2021
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El 4 veces campeón del mundo ha montado, junto a su hijo Alessio, un espacio de ensueño para un aficionado de kart. ¿Dónde? En Montelupo Fiorentino, entre reliquias de la historia del karting, un equipamiento de miedo... y mucho más. Nosotros lo hemos visto por vosotros y os lo mostramos sin secretos

Para quien ama el karting, Alessandro Piccini no necesita presentación: 4 títulos mundiales y piloto oficial de las marcas más prestigiosas de este deporte, con más de 40 años de carrera (sobre la que podéis leer en el artículo de la sección Editorial “Alessandro Piccini: 40 años en kart”). Pero lo que no todos saben es que el campeón italiano, después de colgar las botas, para dar rienda suelta a su pasión por este deporte, ha montado un taller que, a ojos de un aficionado, ¡es como hallarse de repente en el País de los Juguetes de Pinocho! Sus espacios, sin embargo, para nada constituyen un ejercicio de estilo o la nostalgia de años pasados, es más: entre las paredes de esta nave industrial se respira el aire de la competición y de la pista, las más actuales y de más alto nivel. Alessandro, en efecto, además de preparar motores de competición, se ocupa de la carrera de piloto de su hijo Alessio, que actualmente corre en las filas del equipo de Birel ART. Lo que, sin duda alguna, te deja de piedra es la organización funcional y racional de cada zona, donde no se deja nada al azar, es más: cada rincón adquiere un sentido marcado por el uso diario y la experiencia acumulada por el 4 veces campeón del mundo. Precisión, orden obsesivo y limpieza son los principales rasgos de estos espacios, tanto que podrían competir con las cocinas de los mayores chefs con estrellas del mundo. Por no mencionar el hecho de que cada uno de los elementos elegidos en cuanto a muebles, instrumentos y herramientas de todo tipo son de lo mejor que hay en cada sector. Algo que nos ha dejado boquiabiertos a lo largo de toda nuestra visita.

Pero eso no es todo. Esta nave industrial totalmente equipada ofrece algo único, de lo que pocos otros talleres en el mundo pueden presumir: es una verdadera máquina del tiempo del karting. Miras a la derecha y ves el kart con el que Alessandro ganó su primer mundial en 1987, miras a la izquierda y ves una ristra de trofeos tan altos como un niño de 8 años, abres un cajón y encuentras un pequeño museo de DELLORTO con carburadores de todo tipo y época. Y hay mucho más: está Alessandro, que es una fuente inagotable de anécdotas, historias, recuerdos. Puede contarnos en primera persona eventos que marcaron la historia del karting internacional, episodios que hasta ahora solo habías leído en los periódicos y que él, sin embargo, ha vivido directamente y te cuenta de primera mano. Conviene aclarar que el taller que ha montado Alessandro es totalmente privado, algo no habitual por lo que respecta a este tipo de sitios. Básicamente, en cuanto a concepto, es el típico garaje en el que, entre cartones, cachivaches y cortacéspedes, un aficionado pone a punto su kart. Lo que pasa es que, en la práctica, mirando a nuestro alrededor, da la sensación de estar en la fábrica de un equipo de carreras supergalardonado, donde, además de tener a disposición cualquier tipo de instrumento o utensilio, se le ha hecho sitio al bienestar y a la comodidad de quien trabaja y pasa la mayor parte de su tiempo dentro. Incluso el aparcamiento de las bicicletas de la entrada es automatizado y retráctil, como si mandara un mensaje subliminal: “Aquí solo tienes que preocuparte de cultivar tu afición por el karting con toda comodidad”.

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