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Hay vidas en las que hay un antes y un después. Un año, un día o un acontecimiento que marcan un punto de inflexión. Como cuando se construye, con paciencia y esmero, un castillo de naipes: aparentemente sólido, perfecto, preciso, pero que, en realidad, luego quizá se derrumba por una simple ráfaga de viento o un puñetazo más decisivo sobre la mesa. Y en unos instantes... «Ya nada es como antes», dicen. Lo cual no es una «frase inventada», algo vacía de significado, si pensamos en la historia de un piloto de karts muy especial de 32 años: Niccolò «Niko» Tremolada. Un chico -o quizá sea mejor llamarlo un verdadero héroe, junto con toda su familia de personas igualmente especiales- que, en 2011, apenas dos días antes de cumplir 18 años, sufre un accidente que lo deja parapléjico y lo obliga a ir en silla de ruedas. Niko pasó por un largo y difícil periodo de convalecencia, pero luego, en 2015, descubrió el karting y recuperó la sensación de libertad y adrenalina que su nueva condición, hasta entonces, le había negado. Es allí donde su vida vuelve a cambiar. Gracias a lo que él llama «kart-terapia», encuentra fuerzas para recoger las cartas tiradas sobre la mesa y reconstruir un nuevo castillo. En Niko, sin embargo, surge una nueva necesidad: compartir esos sentimientos con quienes viven su misma condición, siguiendo el lema que siempre lo ha acompañado: “Creer siempre, rendirse jamas”. Así, en 2020 fundó Wheelchair Karting, la asociación con la que promueve la “kart-terapia” para todos los discapacitados. Para contar cada paso de esta historia, nos reunimos con él en la sede de la asociación, cerca de Milán. Junto a él, los testimonios inéditos en vídeo de su padre Luigi y su hermana Federica, que han vivido de cerca este increíble y apasionante viaje, compartiendo cada etapa, entre el dolor, la fuerza y el renacimiento.